Escritora retocada

Mi nombre es Mayra Estévez García. Nací en Madrid en 1975 y viví en Granada hasta los ocho años, momento en que mi familia se trasladó a Valladolid, donde he desarrollado mi carrera académica. Desde hace diez años resido en Tudela de Duero, un municipio vallisoletano en el que disfruté todos los veranos de mi niñez, y donde he asentado mi residencia junto a mi marido César, y mi preciosas hijas, Inés y Alicia.

Aunque tengo una formación universitaria que no tiene nada que ver con la literatura, estudié Ingeniería Técnica Agrícola, siempre me ha encantado crear relatos. Desde pequeña mi gran pasión fue dar vida a personajes y colocarlos en situaciones inventadas por mí. Llegó el momento en que una de esas historias tomó fuerza en mi cabeza obligándome a trascribirla al papel. Y eso hice, pero cuando intenté acercarla al público, descubrí la dificultad de entrar en el cerrado mundo de las editoriales, lo que me animó a tomar el camino de la autopublicación. Para ello he tenido que traspasar muchas horas de trabajo, corrigiendo textos, maquetándolos y diseñando portadas hasta sacar adelante mi sueño: la edición de mis novelas.

En julio de 2012, me atreví a editar mi primera obra: una trilogía de casi 1400 páginas titulada, “LA VIDA DE CARLA: La obediencia. La lucha. El control”, autoeditándola y distribuyéndola por mis propios medios. En abril del 2013 tuve que realizar la segunda edición de esta obra, y sin esperarlo, a finales de ese año, me fue necesario publicar la tercera. Actualmente me encuentro en la sexta edición.

A la vez que realizaba la ardua tarea de publicitar mi opera prima, escribí y transformé en libro una nueva historia: “BAJO las DUNAS ROJAS”, publicada en noviembre del 2013, tomando de nuevo el camino de la autoedición, siendo la obra muy bien aceptada por el público, encontrándose en la actualidad por la tercera edición.

En agosto del 2015, he sorprendido a mis lectores con la inesperada novedad de la llegada de un cuento infantil, “Mi niña especial”. Un relato que salió de mi corazón, directo al de los más pequeños; y, por supuesto, para ese niño interior que todos llevamos dentro.

saludo