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Nuestro camino en la vida suele estar lleno de altibajos. ¿Por qué quedarnos en la parte baja o en la alta? Quizá sería mejor aprender de ambas.

PORTADA 6 ED La obediencia

ISBN: 978-84-16181-10-0

420 páginas

Formato: 15×21 cm.

Tapa blanda

1ª edición: julio 2012

6ª edición: julio 2015

16,95€

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LA VIDA DE CARLA es una trilogía donde se narran las vivencias de una mujer nacida antes de tiempo dentro de la historia de España. El primer libro “LA VIDA DE CARLA: La obediencia”, se inicia cuando Carla, hija de una familia humilde sin padre recono­cido, se traslada con ocho años a Yenco -un pueblo a orillas del río Duero- nada más finalizar la guerra civil. Allí asienta su vida junto a su madre, transcurriendo el tiempo y sus personajes hasta la aparición de dos en concreto que conseguirán acercarlas hasta el infierno, haciéndolas sobrepasar sus propios límites.

Carla será una niña, y después una joven que vive aprisionada en un mundo donde no quiere estar, pero por obligación y “obediencia” deberá habitar al igual que les ocurrió a muchas mujeres durante varias décadas en España. A la par que se cuenta la historia de Carla van apare­ciendo pequeñas pinceladas de “Los Fernández”, una familia adinerada afincada en los terrenos de Yenco.

YENCOUnas voces fuertes la despertaron, desconocía la hora. La ventana no dejaba pasar luz por lo que entendió que aún no había amanecido. Siguió escuchando ruidos a la vez que percibió su soledad en la cama. Quedó quieta, abriendo sus oídos, entendiendo que los gritos eran de su marido. Se incorporó poniéndose las zapatillas y avanzó hasta la cómoda. De la silla encajada dentro de ella cogió una rebeca que colocó tapando sus hombros. La casa estaba fría, probablemente la lumbre ya no tiraba. Temió salir, pero decidió que sería lo mejor: dudó entre esperar al problema o enfrentarse a él. Recordó las palabras del padre Juan. “Razona con él, hija”. “Hazle ver sus errores”. “Tú, tranquila, como si no pasara nada…, habla con él”. Y, tranquila, siguiendo los consejos de la misma iglesia que animaba a aceptar los continuos delitos cebados sobre ella, salió de la habitación con paso firme pero lento.

Por orden de aparición en la novela.

PACO: Abuelo materno de Carla. Hombre tradicional, seco y uraño. Labrador sometido al cacique y al patrón.

FELISA: Abuela materna de Carla. Muere al dar a luz a Ana en la gran gripe de 1918.

ANA: Madre de Carla. Nace en el 1918 y con tan solo 15 años tiene a Carla. A los 23 años huye de la condena que representaba ser una madre soltera en una pequeña aldea de montaña, para buscar un futuro desconocido.

CARLA SARMIENTO “La obediente”. La protagonista de esta historia. Nacida el 26 de mayo de 1933, de padre desconocido, es arrastrada por su madre hasta Yenco, un pequeño pueblo a orillas del río Duero, donde asienta su vida. Una niña que vive acobardada por la estricta educación de su madre, cerrada al mundo, con una enorme inteligencia e imaginación creciendo en su interior. Sometida a su progenitora, aceptará a los personajes que le colocarán de forma impuesta en su camino, convirtiéndola en una mujer acobardada, sumisa y maleable que aguantará obedeciendo la primera parte de la trilogía.

LUISA Y FERNANDO. Matrimonio dueño del bar y la posada de Yenco que acogerán a Ana y Carla a su llegada, y las trataran como si fueran de su familia.

Luisa, sin posibilidad de tener hijos, se vuelca en la pequeña que llega como un regalo a su vida. Amorosa, valiente, mujer con ideales claros y decisiones firmes que irá tomando fuerza en el relato, convirtiéndose en un personaje esencial en LA VIDA DE CARLA.

Fernando, más tradicional y acobardado, recibe, igualmente, con gusto la presencia de sus huéspedes. Si bien, las consecuencias de tener una hija adoptiva, alterará su vida cotidiana y tranquila.

HABITANTES DE YENCO: Pablo, Javier, Justina, Petra, Juana, Francisca, Florencio, Sonia, Isabel, Elisea, Agustina, Juana. Todos ellos alegraran los nublados días de Carla. Con la especial presencia de Javier, que se convertirá, en un determinado momento, en su principal apoyo.

MAITE: Maestra de Carla. Una mujer bella, dulce y amable que intentará ayudar a Carla, aunque también mantendrá sus ideas religiosas y conservadoras ante ella.

FINCA “LOS FERNÁNDEZ”: Los terratenientes cercanos que viven alejados y al margen de la pobreza y las penurias de sus vecinos y asalariados.

Progenitores: Señor Genaro y señora Franca.

Hijos (por orden de nacimiento): Filiberto (esposa María Francisca), Azucena (esposo Fernan), Rosa (esposo Alfonso), Pedro (esposa Esmeralda), César, Margarita (esposa Eulogio), Gerardo y Clavellina.

Trabajadores de la finca: Hermenegilda (ama de llaves), Fernanda (cocinera), Juan (mayordomo). Felipe y Rigoberto (capataces).

RAÚL: Médico de la finca. Joven y guapo, un buen partido al que las que muchas quieren conquistar. Se convertirá en el jefe de Carla y su amistad se forjará.

VICENTE: Trabajador de la finca que conocerá a Ana y se convertirá en el padrastro de Carla. Primer demonio que aparecerá en su vida, destrozando a su madre y envenenando sus días.

RODOLFO: Hijo de Bernardo, dueño de tierras y de la tienda de alimentación y menaje de Yenco. El segundo demonio que pondrán delante de Carla, y el que conseguirá llevarla hasta los infiernos.

PARTINA (nombre ficticio): Pequeña aldea de montaña de la pronvincia de Burgos donde reside la familia materna de Carla. De allí se escapa en un tren su madre, Ana, con tan solo 15 años buscando un futuro mejor.

YENCO (nombre ficticio): Pueblo agrícola y rural, de tamaño mediano, cabeza de comarca a una distancia de unos 40 kilómetros de la capital de la provincia, Valladolid. Se encuentra a orillas del río Duero, rodeado de pinares, páramos y tierras de labranza.

Su casco urbano está formado por construcciones bajas con base de piedra, continuada por pareces de adobe y finalizadas por un tejado de cerámica, la mayoría con dos o tres ventanas y una puerta en la pared colindante a la calle. Las ventanas normalmente menudas y de madera y las puertas del mismo material, aunque en algunas ocasiones pintadas de diversos colores. Prácticamente todas las casas del pueblo presentan la misma estructura, materiales y distribución. Uniformidad que se rompe con dos excepciones: la iglesia y el ayuntamiento. Ambas de piedra y mayor altura.

La mayoría de las familias de Yenco viven gracias al trabajo que realizan en el campo: los menos en sus propias explotaciones, algunos en tierras arrendadas, y, el grueso, empleados en la finca de “Los Fernández”, con el señor Genaro a su cabeza, dueño y señor de la mayoría del suelo de las inmediaciones. Aparte del trabajo agroganadero, Yenco ofrece mano de obra en los pequeños negocios como el bar, la panadería, la botica, la central telefónica y la tienda de alimentación y menaje.

El municipio cuenta con una estación de trenes, alejada del centro urbano por la presión del señor Genaro que conseguirá situarla cerca de su finca para así facilitar el trasporte de mercancías. Además de otras líneas, Yenco tiene el privilegio de recibir la locomotora que une la capital del país con un centro industrial tan importante como Bilbao, Y será en este tren en donde lleguen Carla y su madre.

La sociedad yenquense se encuentra en plena posguerra española, con escasez, racionamiento, miedo y silencio. Obedecen al alcalde, al cura y, por supuesto, a quien realmente tiene el poder: el rico, el señor Genaro.

La existencia de Carla alterará el pueblo de Yenco: sus vivencias, sus tristezas, logros, locuras y caprichos, tambalearán los cimientos de una población conservadora, anclada en lo antiguo, las tradiciones, las costumbres y los roles marcados por el régimen.

Habrá un antes y después de la llegada de Carla.

YENCO

VALLADOLID: Carla acudirá en varias ocasiones a la capital. En la primera ocasión tendrá tan solo 10 años, y le resultará un lugar enorme, llena de ruídos, gente, tiendas…, e, incluso, se sorprenderá con la presencia de coches, edificios altos y personas de apariencia elegante, aunque también otros harapientos.

Al hacerse mayor, de nuevo, acudirá a la ciudad e irá, poco a poco, acostumbrándose a su bullicio y habitantes.

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